Están tan postrados que ni siquiera maldicen el momento en el que compraron el pasaje a Europa a Hasan y Abdelali, en Uxda, ciudad fronteriza con Argelia situada a unos 150 kilometros de Melilla. Unos pagaron mil y otros mil doscientos euros. Los dos marroquíes los trasladaron a un bosque próximo a Nador, el mismo que suelen utilizar los subsaharianos que tratan de saltar la alambrada [nombre árabe] de la frontera de Melilla. Los 46 [nótese que 46-36=10] procedían de una decena de países. La mayoría (24) de Nigeria. El resto de Camerún [el país que aclama a Etoo], Kenia [el país de los safaris para europeos], Chad [petroleo], Níger, Burundi, Uganda, Zimbabue, Sudán y Burkina Faso. En el bosque esperaron varios días. La noche del 4 de Julio los dos marroquíes vinieron a buscarlos y los condujeron, en una caminata que duró más de dos horas, hasta una playa donde les aguardaba una embarcación, una lancha neumática de siete metros de eslora y un motor de 25 caballos. A bordo no había ni bidones de agua ni alimento alguno para la travesía. Les vendieron la barca y el motor, les ayudaron a subir en la playa y les indicaron que navegando rumbo norte en pocas horas verían la silueta de Europa. No les suministraron ni una brújula. "Ha sido un crimen cometido con alevosía", afirma el inspector jefe de la brigada de Extranjería de Almería, Antonio Martín. A las pocas horas de navegación [sin rumbo exacto] lo único nuevo que ocurrió fue la avería del viejo motor de 25caballos que impulsaba la embarcación. Entonces no les quedó más remedio que remar con las manos, por turnos, en un vano intento de llevar la barca hacia el norte orientándose por la trayectoria del sol. Pero con la caída de la noche perdieron el rumbo y toda esperanza.
No sabían guiarse durante la noche. No sabían encontrar la Estrella polar y seguir remando hacia el norte. El viento y las corrientes les hubiesen desviado, en cualquier caso, pero no sabían o no pudieron encontrar el norte.... Pasaron 5 heladoras noches muertos de frío y casi 6 días bajo el sol de Julio a la deriva. Los primeros en morir fueron los niños. 9 criaturas. 9 bebes o niños pequeños. De hambre. De sed. De frío. Muertos y arrojados por la borda. Siempre los inocentes. Luego empezaron a morir las mujeres. La última, una de las rescatadas, que fue rescatada ya sin sentido. Otra de ellas, embarazada de 35 semanas perdió el niño y se recupera en un hospital. Un par de remos. Un par de bidones de agua. Una vela hecha con trapos. Un toldo improvisado. Una brújula. Las estrellas. La Estrella Polar. El norte. Un móvil. Bengalas. Algo para salvar la vida. Algo. Algo. Los supervivientes con niños se quedarán en España por razones humanitarias. Los que no, serán repatriados. De vuelta a sus países. Infierno en vano. De vuelta al infierno. Y la preocupación de las autoridades, seguramente justificada, es que, de saberse que las madres con niños o embarazadas se quedarán, se corre el riesgo de que aumente el número de embarazadas, bebes y niños pequeños en las pateras. Si los niños pueden ser pasaporte de entrada para los padres, seguramente la falta de escrúpulos los multiplicará y los pondrá en riesgo. Y muchos otros niños y bebes serán tirados por la borda en medio del Mediterraneo. Siempre los inocentes. Releo estos días La Isla de Aldous Huxley, y le encuentro ahora más sentido que cuando la leí hace años. Los minah adiestrados volaban por la isla gritando "Aquí y ahora, Aquí y ahora". Una especie de mantra que parece, en realidad, la única verdad posible. Aquí y ahora porque Allí y Entonces no existen. Ni el pasado ni el futuro, ni nada más allá de lo que sucede aquí y ahora. De nada sirvió a los tripulantes de aquella barca neumática que los antiguos egipcios supiesen navegar con las estrellas o que los griegos llegasen a dominar el mediterraneo. De nada les sirvió que Hasan y su compinche pudiesen proveerles mejor, si no lo hicieron allí y en aquel momento. Todo se juega, en cada momento, y en cada lugar. Y lo demás.... es vano y relativo. Los minah también fueron adiestrados para repetir "Karuna, karuna". Compasión, compasión. Me pregunto estos días de qué sirve añorar el mundo como creo que debería ser. Un mundo que no existe.
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